Todo y mucho más
En resumen, todo y mucho más. La aviación habría sido imposible sin el culto a la seguridad.
Todo el mundo sabe perfectamente que desplazarse por el aire a una velocidad de 850 km/h, en tres dimensiones, a veces sin visibilidad, entre una gran cantidad de aviones, dependiendo de la pista y de las condiciones meteorológicas... Todo esto no parece, a priori, seguro.
120 años centrados en la seguridad
Por eso, el sector de la aviación lleva 120 años trabajando sin descanso y ha creado no solo el medio de transporte más seguro, sino también, de hecho, el proceso más seguro de la vida.
Desde las primeras clases en la escuela de vuelo, los pilotos aprenden a centrarse en todo lo relacionado con la seguridad. Miles de las mentes más brillantes trabajan en el diseño de cada avión. Todas sus acciones tienen un único objetivo: crear una aeronave SEGURA.
Controladores aéreos, técnicos, meteorólogos, responsables de la planificación de la navegación aérea, instructores, trabajadores aeroportuarios... Todos ellos persiguen un objetivo común: garantizar un cielo seguro y sin accidentes.
Se ha alcanzado el objetivo
Y, de hecho, este objetivo se ha logrado. Ya oigo la voz de mis lectores: «Díselo a los que se han estrellado». Pero esto no es más que otro intento del cerebro por hacer que su fobia resulte «lógica».
Al fin y al cabo, la seguridad absoluta no existe, y por muy bueno que sea el sistema, siempre se han dado y se darán casos excepcionales en cualquier ámbito. Pero se trata solo de excepciones, no de la norma.
La paradoja del miedo a volar
Hoy en día, el riesgo de fallecer en un accidente aéreo es de aproximadamente 1 entre 28 millones; ningún otro medio de transporte es tan fiable y seguro.
Por desgracia, las personas que sufren de miedo a volar, a pesar de todas las garantías de seguridad, no se sienten seguras. Y cuando nuestro cerebro anticipa una catástrofe, hace todo lo posible por explicar de alguna manera la realidad que nos rodea, en lugar de analizar de forma imparcial los riesgos o peligros externos.
Por eso las estadísticas sobre seguridad aérea no sirven para superar el miedo a volar. La paradoja del miedo a volar: el medio de transporte más seguro del mundo y el mayor porcentaje de personas que le temen. La razón es sencilla: el miedo a volar no tiene que ver con los aviones.





