Hay un tipo concreto de miedo que muchos pasajeros nerviosos sienten en los vuelos nocturnos, y es diferente del miedo que sienten durante el día. Es más silencioso. Más profundo. Más existencial.
Por la noche, la cabina está a oscuras. Por la ventanilla solo se ve oscuridad. Los demás pasajeros están durmiendo. Y el pasajero con miedo a volar se queda solo con sus pensamientos y con un sistema nervioso que ahora funciona con una cantidad de estímulos sensoriales considerablemente menor.
Por qué la oscuridad aumenta el miedo
La amígdala se vuelve más reactiva en condiciones de poca luz. Se trata de una adaptación evolutiva: la oscuridad suponía una mayor vulnerabilidad ante los depredadores. El sistema nervioso responde intensificando la detección de amenazas y reduciendo el umbral de alarma.
La amplificación a largo plazo
En un vuelo corto, puedes aguantar el tipo. En un vuelo de ocho o doce horas, el final no se ve por ningún lado. El sistema nervioso pasa de una ansiedad intensa a una calma relativa, y ese vaivén en sí mismo resulta angustioso.
Muchos vuelos de larga distancia sobrevuelan el mar. La tierra es sinónimo de seguridad. El océano, de aislamiento. Los aviones modernos que vuelan por rutas oceánicas están en comunicación constante con el control de tráfico aéreo, son rastreados por satélite y se encuentran en todo momento dentro del alcance de aeropuertos de desvío. Pero al sistema nervioso no le importa el rastreo por satélite.
La paradoja del sueño
Para dormir se necesita una sensación de seguridad. El sistema nervioso debe pasar de la activación simpática al predominio parasimpático. Para alguien a quien le da miedo volar, las condiciones no son las adecuadas. El sistema nervioso ha interpretado este entorno como peligroso. Quedarse dormido ante una amenaza percibida es biológicamente contradictorio.
Lo que realmente ayuda
- Acepta que quizá no puedas dormir. A menudo, paradójicamente, dejar de presionarte para dormir hace que sea más fácil conciliar el sueño.
- Trae contigo tu propio entorno sensorial: auriculares con cancelación de ruido, un antifaz, un aroma que te resulte familiar o una bufanda suave de casa.
- Practica la respiración estructurada cada treinta minutos durante todo el vuelo.
- Come y bebe con regularidad. Nada de alcohol. Las bebidas calientes y los aperitivos ligeros transmiten una sensación de normalidad.
- Muévete. Levántate cada hora o cada dos horas. El movimiento físico ayuda a eliminar las hormonas del estrés.
Una nueva visión del vuelo nocturno
Los vuelos nocturnos se realizan cuando el cielo está más tranquilo. Las turbulencias térmicas prácticamente desaparecen por la noche. El tráfico aéreo es menor. La tripulación de cabina de los vuelos de larga distancia se turna durante los periodos de descanso para que los pilotos estén siempre alerta.
El cielo nocturno desde una altura de más de 11.000 metros es una de las cosas más hermosas que un ser humano puede contemplar. Quizás aún no hayas estado allí, pero la posibilidad existe.





